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La corrosión superficial del aluminio y cómo prevenirla

La corrosión superficial del aluminio y cómo prevenirla

Dedicándonos a los techos de lamas de aluminio y en general al sector de la carpintería en este material, nos preocupan todos los agentes que pueden provocar cambios en un material en principio tan duradero y eficaz.

Hay un tipo de corrosión, llamada corrosión filiforme, que se da en varios metales y provoca más que nada un problema estético, pero que ha preocupado a las industrias relacionadas con el aluminio, sobre todo la aeronáutica. La aparición de pequeños signos de corrosión en la superficie de un avión o de algún elemento armamentístico, por ejemplo, hace temer por la seguridad, aunque como decimos no suele ser grave.

Para solucionarlo, se ha recurrido hace ya tiempo a plaquear el aluminio y mejorar las capas de tratamiento que se le aplican y la pintura. El mejor aluminio viene ya preparado para no mostrar esa corrosión incluso en sectores como los mencionados, en los que los controles de calidad son tan exigentes.

Sabemos que el problema tiene que ver con exponer el aluminio a atmósferas muy húmedas, en torno al 80 por ciento, y con sustancias que suelen provocar corrosión como el dióxido de azufre o los cloruros.

En cualquier caso, los filamentos que se modifican lo hacen porque hay defectos en el recubrimiento. Los especialistas en techos de lamas de aluminio lo evitamos mediante una buena colocación de las piezas de forma que no estén expuestas a los posibles agentes corrosivos y usando materiales que hayan sido bien pretratados químicamente y que no tengan poros ni defectos en el laqueado.

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