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De la bauxita al aluminio

De la bauxita al aluminio

Desde el conocimiento que nos otorga nuestra condición de especialistas en techos de lamas de aluminio, hoy queremos acercarte al proceso que permite convertir la bauxita en la materia prima con la que trabajamos

Nuestros techos de lamas de aluminio no existirían de no haberse desarrollado a finales del XIX el procedimiento que permite aislar la alúmina u óxido de aluminio de la bauxita y convertirlo en aluminio mediante un proceso de electrólisis. Este procedimiento, denominado Proceso Hall-Héroult fue desarrollado de manera paralela e independiente en Estados Unidos y Francia a finales del siglo XIX. Los responsables fueron el estadounidense Charles Martin Hall y el normando Paul Héroult. Ambos nacieron en 1863 y fallecieron, curiosamente, también en el mismo año; 1914 y no se conocían entre sí. Sus descubrimientos permitieron abaratar lo que hasta la fecha se consideraba un mineral a la altura del oro o la plata. De hecho, el emperador francés Napoléon III encargó allá por 1855 una vajilla y una cubertería completas de aluminio después de ver por primera vez este metal en la Exposición Universal organizada en París. Por aquel entonces, hacían falta ingentes cantidades de electricidad para producir aluminio y un gramo costaba 37’5 céntimos de dólar. Un gramo de oro se situaba en 4,5 dólares.

Gracias a los descubrimientos de Hall y Héroult tres décadas después, la obtención de aluminio se simplificó. La bauxita de las minas a cielo abierto de Australia, Brasil o Jamaica pudo convertirse en aluminio de manera más económica y con menor gasto de energía. Las dos toneladas que se producían en todo el mundo en 1882 se convirtieron en dos millones en los años cuarenta. Hoy, el aluminio es el mineral no férrico más producido y utilizado en el mundo. Gracias a ello, en Diluvid podemos ofrecerte las mejores y más económicas soluciones en aluminio. Gracias a Paul Héroult y a Charles Martin Hall.